06.12.2022 - Santa Misa de hoy, martes de la II semana de Adviento, 6-12-2022
6 de diciembre de 2022. - (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, martes de la II semana de Adviento, presidida por el P. José Blanco, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Inicio de la Santa Misa
PRESIDE
Rvrndo.: Don José Blanco
00:50
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. En el Nombre del ✠ Padre, y del ✠ Hijo, y del ✠ Espíritu Santo.
℟. Amen.
℣. La Gracia de Nuestro Señor Jesucristo
el amor del Padre y la Comunión
del Espíritu Santo
estén con todos vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
01:07
Rvrndo.: Don José Blanco
Hermanos, Buenos días, sed bienvenidos a la Celebración de la Eucaristía, de este martes de la II Semana de Adviento. Un saludo, cercano y cordial, como siempre, a todos aquellos hermanos nuestros, que a través de Canal 13 Televisión, se unen a nosotros, en la celebración Eucarística. Así que vamos a comenzar, estos Sagrados Misterios, como lo hacemos siempre, reconociéndonos pecadores y pidiendo perdón al Señor, en un momento de silencio.
02:01
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Tú que viniste a visitar
a tu pueblo con la paz.
℣. Señor ten Piedad.
℟. Señor ten Piedad.
℣. Tú que viniste a salvar
lo que estaba perdido.
℣. Cristo ten Piedad.
℟. Cristo ten Piedad.
℣. Tú que viniste
a crear un mundo nuevo.
℣. Señor ten Piedad.
℟. Señor ten Piedad.
02:24
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Dios Todopoderoso
Tenga misericordia de nosotros
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
02:32
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Oremos
Oh Dios que has manifestado
tu salvación hasta
los confines de la tierra
concédenos esperar con alegría
la gloria del nacimiento
de Tu Hijo
Él que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos
de los siglos.
℟. Amén.
03:04
Primera Lectura:
Lectura del libro de Isaías: 40,1-11 1ª lectura: CONSOLAD, consolad a mi pueblo.
03:08
Primera Lectura:
«CONSOLAD, consolad a mi pueblo
—dice vuestro Dios—;
hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados».
Una voz grita:
«En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos juntos – ha hablado la boca del Señor -».
Dice una voz: «Grita».
Respondo: «¿Qué debo gritar?».
«Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; sí, la hierba, es el pueblo; se agosta la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre».
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían».
℣. Palabra de Dios
℟. Te Alabamos Señor.
04:56
Lectura de los Salmos:
Salmo: Sal 95, 1-2. 3 y l0ac. 11-12. 13-14 Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza.
05:00
Lectura de los Salmos:
℣. Aquí está nuestro Dios,
que llega con fuerza.
℟. Aquí está nuestro Dios,
que llega con fuerza.
℣. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. ℟.
℣. Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». ℟.
℣. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,. ℟.
℣. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. ℟.
06:05
Exclamación del Evangelio:
Canto al Evangelio Hebr: 1, 1-2 En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por el Hijo.
℟. Aleluya, Aleluya, Aleluya.
℣. Está cerca el día del Señor;
mirad, él viene a salvarnos.
℟. Aleluya, aleluya, aleluya.
06:47
Lectura del Santo Evangelio
✠ Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 12-14 Evangelio: Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.
06:47
Lectura del Santo Evangelio
℣. El Señor esté con Ustedes
℟. y con tu espíritu
℣. Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas
℟. Gloria a ti, Señor.
06:57
Lectura del Santo Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».
℣. Palabra del Señor
℟. Gloria a Ti Señor, Jesucristo.
HOMILIA
07:37
Rvrndo.: Don José Blanco
Sentáos, los especialistas en los análisis lingüísticos, nos dicen:
«que a partir de este Capítulo 40 de Isaías, que hoy hemos empezado a leer y hasta el 55. Esos 15 capítulos, no son iguales que los primeros 40 del libro de Isaías». Y por lo tanto a estos Capítulos los llama el «Segundo Isaías». Y de ¿qué nos habla este «Segundo Isaías»? Pues resulta, que el pueblo de Israel, está en el exilio, está en Babilonia, y todas sus organizaciones, todo lo que tenían, lo han perdido. No tienen Templo, no tienen Reyes, no tienen Profetas, no tienen nada. Y entonces, el digamos, que la desmoralización en el Pueblo de Israel, cunde, al estar en el exilio y al no tener nada de sus Instituciones.
«Proto Isaías» (capítulos 1–39)
«Déutero Isaías» (capítulos 40–54)
«Trito Isaías» (capítulos 55–66)
09:01
Rvrndo.: Don José Blanco
Entonces surge, la idea, la voz, de este «Segundo Isaías llamado el Profeta del Consuelo y el Profeta de la esperanza». Y cómo empieza precisamente con lo que hemos leído hoy, «consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios». Porque todo el pecado, todo lo que habían hecho, ya ha sido pagado. Así dice: «se ha cumplido su servicio y está pagado su crimen». Por lo tanto, que surja entre vosotros, la esperanza, de esa tierra prometida, que habéis perdido y que volveréis a ella.
09:50
Rvrndo.: Don José Blanco
Está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga, por sus pecados. Y entonces, precisamente para que ese acontecimiento, de la vuelta del exilio, a la tierra prometida. Les dice: «hay que allanar, hacer llanos todos los caminos». Y entonces hay que hacer una venida, digamos en el desierto, para que ese Dios llegue hasta vosotros. Una calzada para vuestro Dios, que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido, se enderece y lo escabroso, se iguale. Y entonces al propio profeta le dice: ¡grita! y el profeta, dice: ¿qué debo gritar? Pues debo gritar, que como todo es caduco, como toda carne es hierba, su belleza, es una flor campestre, pero se agota, la hierba, se marchita la flor, pero la Palabra de nuestro Dios, permanece para siempre.
11:07
Rvrndo.: Don José Blanco
Todo es caduco, menos la Palabra de Dios. Y esa Palabra de Dios, nos dice que llega la salvación. Esa Palabra de Dios, nos dice que llega el consuelo, para los que estáis desmoralizados. Que tenéis que vivir de Esperanza, porque el Señor vuestro Dios, no os ha olvidado. Súbete a un monte elevado, Heraldo de Sión, alza fuerte la voz, Heraldo de Jerusalén, dí a las ciudades de Judá, «Aquí está vuestro Dios». El Señor Dios llega con poder y con su brazo manda. Son Palabras de Consuelo y Palabras de Esperanza, para ese pueblo que lo había perdido todo y que está en el exilio. Palabra de Consuelo, vuestro Dios no os ha abandonado.
12:09
Rvrndo.: Don José Blanco
Allanar los caminos para que ese Dios vuestro, os acompañe, nuevamente hacia la Tierra Prometida. Y esa Palabra de Dios durará, permanecerá para siempre. Son palabras bonitas, que en este Tiempo de Adviento, tienen también que calar en nuestros corazones, para ver cómo la palabra de Dios nos consuela y como la palabra de Dios, nos abre a la esperanza. Y por eso en el Salmo Responsorial, hemos dicho: «aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza». Y nos invita a cantar, «Cantad al Señor, un Cántico Nuevo, Cantad al Señor toda la Tierra, bendecir su Nombre, proclamad día tras día su Victoria.» Ese es nuestro Dios, el que nos da la fuerza, el que nos da el Poder, para seguir caminando, hacia la meta definitiva.
13:11
Rvrndo.: Don José Blanco
Y qué nos dice el Evangelio, el Evangelio es muy claro, es el de la «Oveja Perdida» que todos conocemos. La parábola de la «Oveja Perdida», no es en San Mateo que hemos leído hoy. No es igual que en San Lucas, que nos pone tres parábolas, para hablarnos del Dios de la Misericordia, el de la «Oveja Perdida», el del «Dracma perdido» y el del «hijo pródigo». San Mateo no, San Mateo nos pone solo y exclusivamente el de la «Oveja Perdida». Pero, en esta parábola, tan breve, lo que nos está diciendo es la alegría de Dios cuando encuentra a la Oveja, que se había extraviado. Y termina el Evangelio diciendo: «no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo, que se pierda ninguno de estos pequeños».
14:10
Rvrndo.: Don José Blanco
Eso está dirigido a nosotros, a los Creyentes, a los Seguidores de ese Cristo, que se Encarna de ese Dios, que se Encarna en Jesucristo. Alegría, porque los que somos pecadores, hemos sido perdonados, los que estábamos extraviados, Él nos ha vuelto a encontrar. Y en el encuentro se produce esa alegría de la salvación y ese ir a decir a los que están a su alrededor, que se alegra por esa oveja, que se había perdido. Más incluso, que por las 99 que no se habían extraviado. Nosotros por nuestros pecados, como digo, hemos o somos como la «Oveja Perdida», la oveja extraviada.
15:06
Rvrndo.: Don José Blanco
Pero Jesús nos encuentra, Jesús sale a nuestro encuentro, para ofrecernos la misericordia, el perdón y la salvación. Pues tengamos en cuenta eso y celebremoslo de una forma clara y expresa. En la Eucaristía, precisamente, es el propio Jesús que sale a nuestro encuentro, para ofrecernos la salvación, entregándose y derramando su sangre en la Cruz. Ahí, tenemos que estar agradecidos y alegrarnos, porque Jesucristo sale a nuestro encuentro, para ofrecernos la salvación. Pues vamos a pedirle al Señor en esta Eucaristía, que nos dé esa fuerza, ese coraje, esa valentía, para ser testigos de Él, en el mundo, en que vivimos. Un mundo lleno de desesperanzas, un mundo también como el Pueblo de Israel, un tanto desmoralizado.
16:13
Rvrndo.: Don José Blanco
Pues la Palabra de Dios, que permanece para siempre, nos vuelve a decir, alégrate, ten siempre ese consuelo y esa Esperanza porque tu Dios no te abandona.
16:37
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Oremos al Señor Nuestro Dios,
que no quiere que nada se pierda.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que revele ya en este mundo
la gloria de su amor.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que Inspire
a los gobernantes
sentimientos de paz y Concordia.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que su mano reúna
a los que están divididos
por el odio o la discordia.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que nos ayude a vencer
nuestro egoísmo
y nuestra insolidaridad.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
17:18
Rvrndo.: Don José Blanco
Y encomendemos también hoy, a un matrimonio que está aquí entre nosotros, Ernesto y Lola, que cumplen sus bodas de plata y nos han pedido también que les encomendemos al Señor. Por ellos,..
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
17:3
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Ayúdanos señor a enderezar lo torcido
a igualar lo escabroso te lo pedimos
Por Jesucristo Nuestro Señor.
℟. Amén.
Salmo 24
ORACIÓN POR TODA CLASE DE NECESIDADES
Procedencia
A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
Por el honor de tu nombre, Señor,
perdona mis culpas, que son muchas.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos
de los siglos. Amén.
Rvrndo.: Don José Blanco
00:50
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. En el Nombre del ✠ Padre, y del ✠ Hijo, y del ✠ Espíritu Santo.
℟. Amen.
℣. La Gracia de Nuestro Señor Jesucristo
el amor del Padre y la Comunión
del Espíritu Santo
estén con todos vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
01:07
Rvrndo.: Don José Blanco
Hermanos, Buenos días, sed bienvenidos a la Celebración de la Eucaristía, de este martes de la II Semana de Adviento. Un saludo, cercano y cordial, como siempre, a todos aquellos hermanos nuestros, que a través de Canal 13 Televisión, se unen a nosotros, en la celebración Eucarística. Así que vamos a comenzar, estos Sagrados Misterios, como lo hacemos siempre, reconociéndonos pecadores y pidiendo perdón al Señor, en un momento de silencio.
02:01
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Tú que viniste a visitar
a tu pueblo con la paz.
℣. Señor ten Piedad.
℟. Señor ten Piedad.
℣. Tú que viniste a salvar
lo que estaba perdido.
℣. Cristo ten Piedad.
℟. Cristo ten Piedad.
℣. Tú que viniste
a crear un mundo nuevo.
℣. Señor ten Piedad.
℟. Señor ten Piedad.
02:24
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Dios Todopoderoso
Tenga misericordia de nosotros
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
02:32
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Oremos
Oh Dios que has manifestado
tu salvación hasta
los confines de la tierra
concédenos esperar con alegría
la gloria del nacimiento
de Tu Hijo
Él que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos
de los siglos.
℟. Amén.
03:04
Primera Lectura:
Lectura del libro de Isaías: 40,1-11 1ª lectura: CONSOLAD, consolad a mi pueblo.
03:08
Primera Lectura:
«CONSOLAD, consolad a mi pueblo
—dice vuestro Dios—;
hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados».
Una voz grita:
«En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos juntos – ha hablado la boca del Señor -».
Dice una voz: «Grita».
Respondo: «¿Qué debo gritar?».
«Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; sí, la hierba, es el pueblo; se agosta la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre».
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían».
℣. Palabra de Dios
℟. Te Alabamos Señor.
04:56
Lectura de los Salmos:
Salmo: Sal 95, 1-2. 3 y l0ac. 11-12. 13-14 Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza.
05:00
Lectura de los Salmos:
℣. Aquí está nuestro Dios,
que llega con fuerza.
℟. Aquí está nuestro Dios,
que llega con fuerza.
℣. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. ℟.
℣. Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». ℟.
℣. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,. ℟.
℣. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. ℟.
06:05
Exclamación del Evangelio:
Canto al Evangelio Hebr: 1, 1-2 En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por el Hijo.
℟. Aleluya, Aleluya, Aleluya.
℣. Está cerca el día del Señor;
mirad, él viene a salvarnos.
℟. Aleluya, aleluya, aleluya.
06:47
Lectura del Santo Evangelio
✠ Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 12-14 Evangelio: Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.
06:47
Lectura del Santo Evangelio
℣. El Señor esté con Ustedes
℟. y con tu espíritu
℣. Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas
℟. Gloria a ti, Señor.
06:57
Lectura del Santo Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».
℣. Palabra del Señor
℟. Gloria a Ti Señor, Jesucristo.
HOMILIA
07:37
Rvrndo.: Don José Blanco
Sentáos, los especialistas en los análisis lingüísticos, nos dicen:
«que a partir de este Capítulo 40 de Isaías, que hoy hemos empezado a leer y hasta el 55. Esos 15 capítulos, no son iguales que los primeros 40 del libro de Isaías». Y por lo tanto a estos Capítulos los llama el «Segundo Isaías». Y de ¿qué nos habla este «Segundo Isaías»? Pues resulta, que el pueblo de Israel, está en el exilio, está en Babilonia, y todas sus organizaciones, todo lo que tenían, lo han perdido. No tienen Templo, no tienen Reyes, no tienen Profetas, no tienen nada. Y entonces, el digamos, que la desmoralización en el Pueblo de Israel, cunde, al estar en el exilio y al no tener nada de sus Instituciones.
«Proto Isaías» (capítulos 1–39)
«Déutero Isaías» (capítulos 40–54)
«Trito Isaías» (capítulos 55–66)
09:01
Rvrndo.: Don José Blanco
Entonces surge, la idea, la voz, de este «Segundo Isaías llamado el Profeta del Consuelo y el Profeta de la esperanza». Y cómo empieza precisamente con lo que hemos leído hoy, «consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios». Porque todo el pecado, todo lo que habían hecho, ya ha sido pagado. Así dice: «se ha cumplido su servicio y está pagado su crimen». Por lo tanto, que surja entre vosotros, la esperanza, de esa tierra prometida, que habéis perdido y que volveréis a ella.
09:50
Rvrndo.: Don José Blanco
Está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga, por sus pecados. Y entonces, precisamente para que ese acontecimiento, de la vuelta del exilio, a la tierra prometida. Les dice: «hay que allanar, hacer llanos todos los caminos». Y entonces hay que hacer una venida, digamos en el desierto, para que ese Dios llegue hasta vosotros. Una calzada para vuestro Dios, que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido, se enderece y lo escabroso, se iguale. Y entonces al propio profeta le dice: ¡grita! y el profeta, dice: ¿qué debo gritar? Pues debo gritar, que como todo es caduco, como toda carne es hierba, su belleza, es una flor campestre, pero se agota, la hierba, se marchita la flor, pero la Palabra de nuestro Dios, permanece para siempre.
11:07
Rvrndo.: Don José Blanco
Todo es caduco, menos la Palabra de Dios. Y esa Palabra de Dios, nos dice que llega la salvación. Esa Palabra de Dios, nos dice que llega el consuelo, para los que estáis desmoralizados. Que tenéis que vivir de Esperanza, porque el Señor vuestro Dios, no os ha olvidado. Súbete a un monte elevado, Heraldo de Sión, alza fuerte la voz, Heraldo de Jerusalén, dí a las ciudades de Judá, «Aquí está vuestro Dios». El Señor Dios llega con poder y con su brazo manda. Son Palabras de Consuelo y Palabras de Esperanza, para ese pueblo que lo había perdido todo y que está en el exilio. Palabra de Consuelo, vuestro Dios no os ha abandonado.
12:09
Rvrndo.: Don José Blanco
Allanar los caminos para que ese Dios vuestro, os acompañe, nuevamente hacia la Tierra Prometida. Y esa Palabra de Dios durará, permanecerá para siempre. Son palabras bonitas, que en este Tiempo de Adviento, tienen también que calar en nuestros corazones, para ver cómo la palabra de Dios nos consuela y como la palabra de Dios, nos abre a la esperanza. Y por eso en el Salmo Responsorial, hemos dicho: «aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza». Y nos invita a cantar, «Cantad al Señor, un Cántico Nuevo, Cantad al Señor toda la Tierra, bendecir su Nombre, proclamad día tras día su Victoria.» Ese es nuestro Dios, el que nos da la fuerza, el que nos da el Poder, para seguir caminando, hacia la meta definitiva.
13:11
Rvrndo.: Don José Blanco
Y qué nos dice el Evangelio, el Evangelio es muy claro, es el de la «Oveja Perdida» que todos conocemos. La parábola de la «Oveja Perdida», no es en San Mateo que hemos leído hoy. No es igual que en San Lucas, que nos pone tres parábolas, para hablarnos del Dios de la Misericordia, el de la «Oveja Perdida», el del «Dracma perdido» y el del «hijo pródigo». San Mateo no, San Mateo nos pone solo y exclusivamente el de la «Oveja Perdida». Pero, en esta parábola, tan breve, lo que nos está diciendo es la alegría de Dios cuando encuentra a la Oveja, que se había extraviado. Y termina el Evangelio diciendo: «no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo, que se pierda ninguno de estos pequeños».
14:10
Rvrndo.: Don José Blanco
Eso está dirigido a nosotros, a los Creyentes, a los Seguidores de ese Cristo, que se Encarna de ese Dios, que se Encarna en Jesucristo. Alegría, porque los que somos pecadores, hemos sido perdonados, los que estábamos extraviados, Él nos ha vuelto a encontrar. Y en el encuentro se produce esa alegría de la salvación y ese ir a decir a los que están a su alrededor, que se alegra por esa oveja, que se había perdido. Más incluso, que por las 99 que no se habían extraviado. Nosotros por nuestros pecados, como digo, hemos o somos como la «Oveja Perdida», la oveja extraviada.
15:06
Rvrndo.: Don José Blanco
Pero Jesús nos encuentra, Jesús sale a nuestro encuentro, para ofrecernos la misericordia, el perdón y la salvación. Pues tengamos en cuenta eso y celebremoslo de una forma clara y expresa. En la Eucaristía, precisamente, es el propio Jesús que sale a nuestro encuentro, para ofrecernos la salvación, entregándose y derramando su sangre en la Cruz. Ahí, tenemos que estar agradecidos y alegrarnos, porque Jesucristo sale a nuestro encuentro, para ofrecernos la salvación. Pues vamos a pedirle al Señor en esta Eucaristía, que nos dé esa fuerza, ese coraje, esa valentía, para ser testigos de Él, en el mundo, en que vivimos. Un mundo lleno de desesperanzas, un mundo también como el Pueblo de Israel, un tanto desmoralizado.
16:13
Rvrndo.: Don José Blanco
Pues la Palabra de Dios, que permanece para siempre, nos vuelve a decir, alégrate, ten siempre ese consuelo y esa Esperanza porque tu Dios no te abandona.
16:37
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Oremos al Señor Nuestro Dios,
que no quiere que nada se pierda.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que revele ya en este mundo
la gloria de su amor.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que Inspire
a los gobernantes
sentimientos de paz y Concordia.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que su mano reúna
a los que están divididos
por el odio o la discordia.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
℣. Para que nos ayude a vencer
nuestro egoísmo
y nuestra insolidaridad.
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
17:18
Rvrndo.: Don José Blanco
Y encomendemos también hoy, a un matrimonio que está aquí entre nosotros, Ernesto y Lola, que cumplen sus bodas de plata y nos han pedido también que les encomendemos al Señor. Por ellos,..
℣. Roguemos al Señor.
℟. Te Rogamos, Óyenos.
17:3
Rvrndo.: Don José Blanco
℣. Ayúdanos señor a enderezar lo torcido
a igualar lo escabroso te lo pedimos
Por Jesucristo Nuestro Señor.
℟. Amén.
Salmo 24
ORACIÓN POR TODA CLASE DE NECESIDADES
Procedencia
A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
Por el honor de tu nombre, Señor,
perdona mis culpas, que son muchas.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos
de los siglos. Amén.
|
INFORMACIÓN RELACIONADA |
|
Tratado de Isaías
P. Juan Molina | Liturgía de la Semana 13.12.2025 | Radio María
1º Isaías o proto-Isaías: Capítulo 1 al Capítulo 39
2º Isaías o Deutero Isaías: Capítulo 40 al Capítulo 55
3º Isaías o trito Isaías: Capítulo 56 al Capítulo 66, que es el final
NOTA: Deutero segundo en griego | tercer en griego, trito
...En esta tercera semana de adviento, en este domingo gaudete, nos encontramos de nuevo con el profeta Isaías en el capítulo 35 con la idea de que Dios viene en persona a salvarnos. Lectura a la que responderemos con la respuesta del Salmo 145, ven Señor a salvarnos, y la segunda lectura de la carta de Santiago, capítulo 5, del 7 al 10. donde nos invita a fortalecer nuestros corazones. ¿Por qué? Porque está cerca ya la venida del Señor. De esa manera llegaremos al epicentro o a la culmen de la liturgia de palabra con la proclamación del Evangelio de Mateo, capítulo 11, versículos 2 al 11, donde esa pregunta quizá es una pregunta muy relevante también para hoy. ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Así que vamos a adentrarnos en la liturgia de la palabra y damos la bienvenida también en esta segunda parte a nuestras tres grandes colaboradoras grandes y queridas colaboradoras a chutz a maría asunción y a ana maría socorro que van a leernos las lecturas y nos van a ayudar a adentrarnos en el misterio precioso de la palabra. ¿De acuerdo? Pues venga, vamos a ello y os invito a que estéis muy, muy atentos porque es que las lecturas del tiempo de Adviento, de todo el año, pero las del tiempo de Adviento son tan espectacularmente hermosas. Ya lo veréis. Vamos a ir con Isaías, responderemos con el Salmo 145, como hemos dicho, saltaremos a la Carta de Santiago para rematar con el Evangelio de Mateo. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz de mi sendero. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz de mi sendero. Luz, tu palabra es la luz. Luz, tu palabra es la luz.
Lectura de Isaías
El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán la estepa y florecerá, germinará y florecerá como flor de narciso. Festejará con gozo y cantos de júbilo. Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Contemplarán la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. Decid a los inquietos, sed fuertes, no temáis. He aquí vuestro Dios. Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvará. Entonces se despegarán los ojos de los ciegos. Los oídos de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como un ciervo. Retornan los rescatados del Señor. Llegarán a Sion con cantos de júbilo. Alegría sin límite en sus rostros. Los dominan el gozo y la alegría. Quedan atrás la pena y la aflicción. Muchas gracias Chus por esta lectura del profeta Isaías. Recordemos, estamos en el capítulo 35.
Isaías es sin duda uno de los grandes personajes del Adviento. Quizá es bueno recordar que el libro de Isaías, que es uno de los libros más grandes, es sin duda el libro profético más largo, tiene 66 capítulos. Pero en realidad, según los estudiosos, es una suma de tres libros, o dicho mejor, de tres autores, incluso de tres épocas distintas, y con tres mensajes claramente complementarios. Lo explico, ¿vale? Es lo que llamaríamos los tres Isaías. ¿Cómo se explica esto? Pues mira, un primer Isaías, que sería el proto-Isaías, usando la palabra griega proto, que significa el primer Isaías. iría desde el capítulo 1 hasta el capítulo 39, que según los estudiosos probablemente este texto de estos 39 capítulos sí que serían propios del profeta original que daría nombre a este libro de Isaías. Y recordemos que lo que hemos leído nosotros está en el capítulo 35, con lo cual estaríamos hablando de un pasaje extraído de este primer Isaías. ¿Qué ocurre?
Que luego hay un segundo Isaías que es el Deutero Isaías, Deutero segundo en griego, que va del capítulo 40 al capítulo 55. Que no se conoce bien quién podría ser el autor, es un autor anónimo, pero sí se conoce el contexto. El contexto es durante el exilio babilónico. Y llegaríamos a un «tercer Isaías, en griego, trito, Isaías, que serían del capítulo 56 hasta el final, capítulo 66», que vendrían a ser como una colección de escritos que son posteriores ya al exilio de Babilonia, como al regreso. de Babilonia. ¿Esto es interesante? Sí, y es que lo percibimos en el texto. ¿Por qué? Porque el primer Isaías estaría ya avisando al pueblo de Israel de lo que iba a pasar, que nos van a invadir por la infidelidad del pueblo, por las idolatrías, etcétera, y que un poderoso reino, que era Babilonia, con Nabucodonosor al frente, pues iba a invadir Israel. Y así fue. Ya lo había hecho con el Reino del Norte, entonces fue fácil invadir también el Reino del Sur.
En cualquier caso, fijaos, ese «primer libro de Isaías, que va del 1 al 39», en el que está esta primera lectura de hoy, es un aviso continuo, un aviso continuo. Y ahí es donde hemos de contextualizar lo que acabamos de escuchar. Recordemos de dónde venimos, venimos del capítulo 34 que empezaba diciendo Isaías, acercaos naciones, oír, atended pueblos, oiga la tierra cuanto hay en ella el orbe y cuanto en él brota, que ira tiene Yahvé contra todas las naciones, las ha anatematizado Isaías. Las ha entregado incluso a la matanza, fijaos. Y aquí dice, se ha emborrachado en los cielos mi espada, desciende sobre el pueblo mi anatema para hacer justicia. En el versículo 8 es día de venganza para Yahvé, año de desquite del defensor de Sion. Es decir, las palabras del profeta Isaías son duras recordándole al pueblo que vienen tiempos muy difíciles, muy complicados.
Pero a la vez ya va acabando el capítulo 34 diciendo buscad el libro de Yahvé y leed, leed el libro de Yahvé, es el mismo el que los hecha suertes con su mano le repartirá el país a Cordel, lo poseerán por siempre y morarán en él de generación en generación. Es decir, el contexto previo a este capítulo 35 es un contexto de aviso de lo que viene que va a ser difícil, fruto de vuestras iniquidades y de vuestras infidelidades. Pero ya empieza a deslumbrarse en el capítulo 35 que aún así habrá un momento en el que Dios se arrepentirá de su ira, cuando purifique. Porque dice en el versículo 4, acordaos, mirad que vuestro Dios viene vengador. Él vendrá y os salvará. Pero antes de que eso ocurra, que será en el tercer Isaías, bueno, ya a finales del segundo, que es cuando están en el destierro, hay que prepararse para tiempos difíciles.
A mí me parece tremendamente actual y mucha gente no es consciente que estamos también en tiempos bien difíciles, bien complicados, donde la gente se ha alejado de Dios, donde son tantos los que le han dado la espalda a Dios, incluso dentro de la propia iglesia. No creo que Dios esté muy contento con su pueblo hoy, porque no nos tomamos en serio la misericordia de Dios, porque no nos tomamos en serio el regalo de su gracia, porque se nos ha olvidado recibir el Espíritu de Dios que tiene siete dones y que uno de ellos es el temor de Dios. Se vive totalmente sin temor de Dios. Y por eso yo creo, sin querer ser catastrofista, que esa lectura del profeta Isaías de entonces, tremendamente actual para nuestros días hoy. Ojo, ¿cómo anda nuestro corazón? ¿Se ha alejado de Dios? ¿Vivimos como si Dios no existiera? ¿O estamos con el corazón contrito y humillado, como dice el Salmo 50, con un corazón deseoso de la venida del Señor?
¿Cuántos advientos han pasado en nuestras vidas? Ni fu ni fa, como si nada, sin esa llamada a la conversión que ya nos hacía Juan el Bautista el domingo pasado. Por lo tanto, respondamos con honestidad a la llamada de Dios, a su invitación a la santidad. Aceptemos la gracia que nos llega de los sacramentos y vivamos con honestidad. Por eso, la respuesta que vamos a dar a esta primera lectura es del Salmo 145. Ven, Señor, a salvarnos, porque Tú mantienes Tu fidelidad, que también nosotros la mantengamos. Ven Señor a salvarnos Ven Señor Ven Señor a salvarnos Ven Señor Ven Señor a salvarnos Ven Señor Ven Señor a salvarnos, ven Señor. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. Ven Señor a salvarnos, ven Señor. Ven Señor a salvarnos, ven Señor.
P. Juan Molina | Liturgía de la Semana 13.12.2025 | Radio María
1º Isaías o proto-Isaías: Capítulo 1 al Capítulo 39
2º Isaías o Deutero Isaías: Capítulo 40 al Capítulo 55
3º Isaías o trito Isaías: Capítulo 56 al Capítulo 66, que es el final
NOTA: Deutero segundo en griego | tercer en griego, trito
...En esta tercera semana de adviento, en este domingo gaudete, nos encontramos de nuevo con el profeta Isaías en el capítulo 35 con la idea de que Dios viene en persona a salvarnos. Lectura a la que responderemos con la respuesta del Salmo 145, ven Señor a salvarnos, y la segunda lectura de la carta de Santiago, capítulo 5, del 7 al 10. donde nos invita a fortalecer nuestros corazones. ¿Por qué? Porque está cerca ya la venida del Señor. De esa manera llegaremos al epicentro o a la culmen de la liturgia de palabra con la proclamación del Evangelio de Mateo, capítulo 11, versículos 2 al 11, donde esa pregunta quizá es una pregunta muy relevante también para hoy. ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Así que vamos a adentrarnos en la liturgia de la palabra y damos la bienvenida también en esta segunda parte a nuestras tres grandes colaboradoras grandes y queridas colaboradoras a chutz a maría asunción y a ana maría socorro que van a leernos las lecturas y nos van a ayudar a adentrarnos en el misterio precioso de la palabra. ¿De acuerdo? Pues venga, vamos a ello y os invito a que estéis muy, muy atentos porque es que las lecturas del tiempo de Adviento, de todo el año, pero las del tiempo de Adviento son tan espectacularmente hermosas. Ya lo veréis. Vamos a ir con Isaías, responderemos con el Salmo 145, como hemos dicho, saltaremos a la Carta de Santiago para rematar con el Evangelio de Mateo. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz de mi sendero. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz de mi sendero. Luz, tu palabra es la luz. Luz, tu palabra es la luz.
Lectura de Isaías
El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán la estepa y florecerá, germinará y florecerá como flor de narciso. Festejará con gozo y cantos de júbilo. Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Contemplarán la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. Decid a los inquietos, sed fuertes, no temáis. He aquí vuestro Dios. Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvará. Entonces se despegarán los ojos de los ciegos. Los oídos de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como un ciervo. Retornan los rescatados del Señor. Llegarán a Sion con cantos de júbilo. Alegría sin límite en sus rostros. Los dominan el gozo y la alegría. Quedan atrás la pena y la aflicción. Muchas gracias Chus por esta lectura del profeta Isaías. Recordemos, estamos en el capítulo 35.
Isaías es sin duda uno de los grandes personajes del Adviento. Quizá es bueno recordar que el libro de Isaías, que es uno de los libros más grandes, es sin duda el libro profético más largo, tiene 66 capítulos. Pero en realidad, según los estudiosos, es una suma de tres libros, o dicho mejor, de tres autores, incluso de tres épocas distintas, y con tres mensajes claramente complementarios. Lo explico, ¿vale? Es lo que llamaríamos los tres Isaías. ¿Cómo se explica esto? Pues mira, un primer Isaías, que sería el proto-Isaías, usando la palabra griega proto, que significa el primer Isaías. iría desde el capítulo 1 hasta el capítulo 39, que según los estudiosos probablemente este texto de estos 39 capítulos sí que serían propios del profeta original que daría nombre a este libro de Isaías. Y recordemos que lo que hemos leído nosotros está en el capítulo 35, con lo cual estaríamos hablando de un pasaje extraído de este primer Isaías. ¿Qué ocurre?
Que luego hay un segundo Isaías que es el Deutero Isaías, Deutero segundo en griego, que va del capítulo 40 al capítulo 55. Que no se conoce bien quién podría ser el autor, es un autor anónimo, pero sí se conoce el contexto. El contexto es durante el exilio babilónico. Y llegaríamos a un «tercer Isaías, en griego, trito, Isaías, que serían del capítulo 56 hasta el final, capítulo 66», que vendrían a ser como una colección de escritos que son posteriores ya al exilio de Babilonia, como al regreso. de Babilonia. ¿Esto es interesante? Sí, y es que lo percibimos en el texto. ¿Por qué? Porque el primer Isaías estaría ya avisando al pueblo de Israel de lo que iba a pasar, que nos van a invadir por la infidelidad del pueblo, por las idolatrías, etcétera, y que un poderoso reino, que era Babilonia, con Nabucodonosor al frente, pues iba a invadir Israel. Y así fue. Ya lo había hecho con el Reino del Norte, entonces fue fácil invadir también el Reino del Sur.
En cualquier caso, fijaos, ese «primer libro de Isaías, que va del 1 al 39», en el que está esta primera lectura de hoy, es un aviso continuo, un aviso continuo. Y ahí es donde hemos de contextualizar lo que acabamos de escuchar. Recordemos de dónde venimos, venimos del capítulo 34 que empezaba diciendo Isaías, acercaos naciones, oír, atended pueblos, oiga la tierra cuanto hay en ella el orbe y cuanto en él brota, que ira tiene Yahvé contra todas las naciones, las ha anatematizado Isaías. Las ha entregado incluso a la matanza, fijaos. Y aquí dice, se ha emborrachado en los cielos mi espada, desciende sobre el pueblo mi anatema para hacer justicia. En el versículo 8 es día de venganza para Yahvé, año de desquite del defensor de Sion. Es decir, las palabras del profeta Isaías son duras recordándole al pueblo que vienen tiempos muy difíciles, muy complicados.
Pero a la vez ya va acabando el capítulo 34 diciendo buscad el libro de Yahvé y leed, leed el libro de Yahvé, es el mismo el que los hecha suertes con su mano le repartirá el país a Cordel, lo poseerán por siempre y morarán en él de generación en generación. Es decir, el contexto previo a este capítulo 35 es un contexto de aviso de lo que viene que va a ser difícil, fruto de vuestras iniquidades y de vuestras infidelidades. Pero ya empieza a deslumbrarse en el capítulo 35 que aún así habrá un momento en el que Dios se arrepentirá de su ira, cuando purifique. Porque dice en el versículo 4, acordaos, mirad que vuestro Dios viene vengador. Él vendrá y os salvará. Pero antes de que eso ocurra, que será en el tercer Isaías, bueno, ya a finales del segundo, que es cuando están en el destierro, hay que prepararse para tiempos difíciles.
A mí me parece tremendamente actual y mucha gente no es consciente que estamos también en tiempos bien difíciles, bien complicados, donde la gente se ha alejado de Dios, donde son tantos los que le han dado la espalda a Dios, incluso dentro de la propia iglesia. No creo que Dios esté muy contento con su pueblo hoy, porque no nos tomamos en serio la misericordia de Dios, porque no nos tomamos en serio el regalo de su gracia, porque se nos ha olvidado recibir el Espíritu de Dios que tiene siete dones y que uno de ellos es el temor de Dios. Se vive totalmente sin temor de Dios. Y por eso yo creo, sin querer ser catastrofista, que esa lectura del profeta Isaías de entonces, tremendamente actual para nuestros días hoy. Ojo, ¿cómo anda nuestro corazón? ¿Se ha alejado de Dios? ¿Vivimos como si Dios no existiera? ¿O estamos con el corazón contrito y humillado, como dice el Salmo 50, con un corazón deseoso de la venida del Señor?
¿Cuántos advientos han pasado en nuestras vidas? Ni fu ni fa, como si nada, sin esa llamada a la conversión que ya nos hacía Juan el Bautista el domingo pasado. Por lo tanto, respondamos con honestidad a la llamada de Dios, a su invitación a la santidad. Aceptemos la gracia que nos llega de los sacramentos y vivamos con honestidad. Por eso, la respuesta que vamos a dar a esta primera lectura es del Salmo 145. Ven, Señor, a salvarnos, porque Tú mantienes Tu fidelidad, que también nosotros la mantengamos. Ven Señor a salvarnos Ven Señor Ven Señor a salvarnos Ven Señor Ven Señor a salvarnos Ven Señor Ven Señor a salvarnos, ven Señor. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. Ven Señor a salvarnos, ven Señor. Ven Señor a salvarnos, ven Señor.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.