viernes, 15 de abril de 2022

15.04.2022 - TRECE-Viernes Santo, Pasión del Señor Presidida por el Santo Padre Francisco






15.04.2022 - TRECE-Viernes Santo, Pasión del Señor presidida por el Santo Padre Francisco




15 de Abril de 2022. - (13 TV / Vatican News Español) Viernes Santo, Pasión del Señor, presidida por el Papa Francisco, desde la Basílica de San Pedro. Santa Misa con el Papa Francisco de hoy Viernes Santo.







Inicio de la Santa Misa



00:07
Comentarios: Don Álvaro de Juana

Hola, qué tal muy buenas tardes, Viernes Santo Celebración de la Pasión del Señor, Presidida por el Papa Francisco. Estamos en directo en la Basílica de San Pedro, la Basílica Vaticana, donde en tan sólo unos segundos o unos minutos, va a comenzar esta Celebración del Viernes Santo. En la que se Conmemora la Pasión de Jesucristo, como están viendo. Una Basílica de San Pedro repleta este año ya sin restricciones, por la Pandemia y es una de las pocas Celebraciones que se van a tener lugar dentro de la Basílica. Mañana la Vigilia Pascual, también será en el interior de la Basílica, pero ya el domingo por la mañana la Santa Misa de Pascua, a las 10:00 de la mañana será en la Plaza de San Pedro, al igual que la Bendición Urbi et Orbi del Papá Francisco.

01:08
Comentarios: Don Álvaro de Juana

Nos disponemos pues a Celebrar, este gran Misterio, esta Celebración del Triduo Pascual, del Viernes Santo, la Pasión del Señor.


Oratio


05:18
Il Santo Padre - Il Papa Francesco:

Reminiscere miserationum tuarum, Domine,
et famulos tuos æterna protectione sanctifica,
pro quibus Christus, Filius tuus,


per suum cruorem instituit
paschale mysterium.
Qui vivit et regnat
in sæcula sæculorum.

℟.  Amén.
Oración


05:18
Il Santo Padre - Il Papa Francesco:

Acuerdate Padre de tu misericordia
y Santifica con Eterna protección
a tus Fieles por los cuales
Cristo tu Hijo

ha instituido en Su sangre
el Misterio Pascual
Él que vive y reina por los siglos
de los siglos.

℟.  Amén.


Primera parte:
LITURGIA DE LA PALABRA:
Lectio prima:



06:02
Primera Lectura:


Lectura del Libro del Profeta Isaías 52, 13-53, 12 1ª lectura: Él fue traspasado por nuestras faltas - (Cuarto Canto del Siervo del Señor).

06:05
Primera Lectura:

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre. Ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos. Ante él, los reyes cerraran la boca, al ver algo inenarrable y comprender algo inaudito. Quién creyó nuestro anuncio, a quien se reveló el brazo del Señor. Creció en su presencia, como brote, como raíz en tierra árida. Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente. Despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos.

07:21
Primera Lectura:

Ante el cual, se ocultaban los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos, y aguantó nuestros dolores. Nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado. Pero él fue traspasado, por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino. Y el Señor cargó sobre él, todos nuestros crímenes, maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca.

08:18
Primera Lectura:

Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quien se preocupara de su estirpe? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo, lo hirieron. Le dieron sepultura, con los malvados, y una tumba con los malhechores. Aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento y entregar su vida como expiación. Verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere, prosperará por su mano.

09:19
Primera Lectura:

Por los trabajos de su alma, verá la luz. El justo se saciará de conocimiento, mi siervo justificará a muchos. Porque cargó con los crímenes de ellos. Les daré una multitud como parte y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida, a la muerte y fue condenado entre los pecadores. Él tomó el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores.

℣.  Palabra de Dios
℟.  Te Alabamos Señor.



Psalmus responsorius


10:22
Il salmista: Ps 21:

℟.  Padre, nelle tue mani
consegno il mio spirito.

10:37
L’assemblea ripete: Padre, nelle tue mani consegno il mio spirito.

1.  In te, Signore, mi sono rifugiato,
mai sarò deluso;
difendimi per la tua giustizia.
Alle tue mani affido il mio spirito;
tu mi hai riscattato,
Signore, Dio fedele.  ℟.

2.  Sono il rifiuto dei miei nemici
e persino dei miei vicini,
il terrore dei miei conoscenti;
chi mi vede per strada mi sfugge.
Sono come un morto, lontano dal cuore;
sono come un coccio da gettare.  ℟.

3.  Ma io confido in te, Signore;
dico: «Tu sei il mio Dio,
i miei giorni sono nelle tue mani».
Liberami dalla mano dei miei nemici
e dai miei persecutori.  ℟.

4.  Sul tuo servo fa’ splendere
il tuo volto, salvami
per la tua misericordia.
Siate forti, rendete saldo
il vostro cuore, voi tutti
che sperate nel Signore.  ℟.

Salmo Responsorial


10:22
El Salmista: Ps 21:

℟.  Padre, a Tus Manos
Encomiendo Mi Espíritu.

10:37
L’assemblea ripete: Padre, a Tus Manos Encomiendo Mi Espíritu.

1.  A Tí, Señor me acojo,
no quede yo nunca desfraudado;
Tu que eres Justo ponme a Salvo.
A Tus Manos encomiendo mi Espíritu;
El Dios Leal me librará.  ℟.


2.  Soy la burla de todos mis enemigos
la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos;
me ven por la calle y huyen de mi.
Me han olvidado como un muerto;
me han rechazado como un cacharro inutil.  ℟.

3.  Pero yo confío en Tí, Señor;
Te digo: «Tu eres mi Dios,
en Tus Manos están mis azares».
Líbrame de las manos
de mis enemigos que me persiguen.  ℟.

4.  Haz brillar tu Rostro
sobre tu siervo Sálvame
por tu misericordia.
Se fuertes y valientes de corazón
los que esperáis en el Señor.  ℟.



14:00
Segunda Lectura:


Lectura del Libro de la Carta a los Hebreos, 4, 14-16; 5, 7-9 2ª lectura: Cristo aprendió la obediencia y se convirtió en la causa de salvación para todos los que le obedecen.

14:02
Segunda Lectura:

Hermanos, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús hijo de Dios. Mantengamos firme la confesión de fe, no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades. Sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso comparezcamos confiados, ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracias para un auxilio oportuno. Cristo en efecto, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y aun siendo hijo, aprendió sufriendo, a obedecer y llevado a la consumación, se convirtió para todos, los que lo obedecen en autor de salvación eterna.

℣.  Palabra de Dios
℟.  Te Alabamos Señor.


Graduale

15:41
Gradual Cf. Phil 2, 8-9:

Per noi Cristo si è fatto obbediente fino
alla morte e a una morte di croce.


Per questo Dio lo esaltò e gli donò il
nome che è al di sopra di ogni nome.


Graduale

15:41
Gradual Cf. Phil 2, 8-9:

Cristo, se ha hecho por nosotros
obediente hasta la muerte
y una muerte de Cruz.

Por eso Dios lo exhaltó
sobre todo y le concedió
el nombre sobre todo nombre.


16:27
Lectura del Santo Evangelio


  Lectura del Santo Evangelio según San Juan 18, 1-19, 42 Evangelio: La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según San Juan.


Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan


18:34
CRONISTA

En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos, al otro lado del torrente Cedrón. Donde había un huerto y entraron allí, él y sus discípulos. Judas el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí, con sus discípulos. Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los Sumos Sacerdotes y de los fariseos. Entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús Jesús sabiendo todo lo que le venía sobre él, se adelantó y les dijo:

20:05
CRISTO

«¿A quién buscáis?»

20:09
CRONISTA

Le contestaron:

20:15
COHORTE DE JUDAS

«A Jesús, el nazareno».

20:27
CRONISTA

Les dijo Jesús:

20:32
CRISTO

«Yo soy».

20:37
CRONISTA

Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez.

21:11
CRISTO

«¿A quién buscáis?».

21:16
CRONISTA

Ellos dijeron:

21:20
COHORTE DE JUDAS

«A Jesús, el nazareno.

21:35
CRONISTA

Jesús contestó:

21:40
CRISTO

«Os he dicho que soy yo, si me buscáis a mí, dejar marchar a estos».

21:57
CRONISTA

Y así se cumplió, lo que había dicho, «no he perdido a ninguno de los que me diste». Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha, este criado, se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro.

22:46
CRISTO

«Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¡no lo voy a beber!»

23:01
CRONISTA

Llevaron a Jesús, primero ante Anás. La cohorte, el tribuno y los guardias de los Judíos prendieron a Jesús. Lo ataron y lo llevaron primero a Anás, que era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás, era el que había dado a los Judíos este consejo: «conviene que muera un solo hombre por el pueblo. Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús, este discípulo era conocido del sumo sacerdote. Y entró con Jesús, en el palacio del sumo sacerdote. Mientras Pedro, se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera, dijo entonces a Pedro:

24:42
Criada Portera

«¿No eres tú también de los discípulos, de ese hombre?».

24:52
CRONISTA

Él dijo:

24:55
APÓSTOL PEDRO

«No lo soy».

25:01
CRONISTA

Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó:

25:47
CRISTO

«Yo he hablado abiertamente al mundo, yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo. Donde se reúnen todos los Judíos, y no he dicho nada a escondidas, ¿por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído, ¿de que les he hablado? Ellos saben lo que yo he dicho.

26:33
CRONISTA

Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí, le dio una bofetada a Jesús diciendo:

26:46
SOLDADO

«¿Así contestas al Sumos Sacerdotes?».

26:52
CRONISTA

Jesús respondió:

26:59
CRISTO

«Si he faltado al hablar, muestra ¿en qué he faltado? Pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?».

27:18
CRONISTA

Entonces Anás lo envío atado a Caifás, sumo sacerdote. ¿No eres tú también de sus discípulos? - No lo soy. Simón Pedro estaba de pie calentándose y le dijeron:

27:44
SIRVIENTES CALENTÁNDOSE

«¿No eres tú, también uno de sus discípulos?».

28:01
CRONISTA

Él lo negó diciendo:

28:07
EL APÓSTOL PEDRO

«No lo soy».

28:12
CRONISTA

Uno de los criados del sumo sacerdote, variante de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

28:24
Uno de los Criados

«¿No te he visto yo en el huerto con él?».

28:31
CRONISTA

Pedro volvió a negar y en seguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer y ellos no entraron en el pretorio, para no incurrir en impureza y poder así, comer la Pascua. Salió Pilato afuera, a donde estaban ellos y dijo:

29:18
PONCIO PILATO

«¿Qué acusación presentáis contra este hombre?».

29:29
CRONISTA

Le contestaron:

29:37
El Pueblo y los Sumos Sacerdotes

«Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos».

29:57
CRONISTA

Pilato les dijo:

30:01
PONCIO PILATO

«Lleváoslo vosotros, y juzgarlo según vuestra ley».

30:15
CRONISTA

Los Judíos le dijeron:

30:20
El Pueblo y los Sumos Sacerdotes

«No estamos autorizados para dar muerte a nadie».

30:38
CRONISTA

Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

31:01
PONCIO PILATO

«¿Eres tú el Rey de los Judíos?».

31:11
CRONISTA

Jesús le contestó:

31:16
CRISTO

«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mi?».

31:27
CRONISTA

Pilato replicó:

31:31
PONCIO PILATO

«Acaso soy yo judío. Tu gentes y los Sumos Sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?».

31:52
CRONISTA

Jesús le contestó:

31:57
CRISTO

«Mi reino no es de este mundo, sí mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los Judíos. Pero mi reino no es de aquí».

32:29
CRONISTA

Pilato les dijo:

32:31
PONCIO PILATO

«Entonces, ¿tú eres rey?».

32:41
CRONISTA

Jesús le contestó:

32:46
CRISTO

«Tú lo dices, soy rey. Yo para esto he nacido, para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz».

33:23
CRONISTA

Pilato le dijo:

33:26
PONCIO PILATO

«¿Y qué es la verdad?».

33:33
CRONISTA

Dicho esto, salió otra vez, adónde estaban los Judíos y les dijo:

33:44
PONCIO PILATO

«Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros, que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los Judíos».

34:13
CRONISTA

Volvieron a gritar:

34:19
El Pueblo y los Sumos Sacerdotes

«¡A ese no, a Barrabás!»

34:34
CRONISTA

El tal Barrabás, era un bandido. Entonces Pilado tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza. Y le echaron por encima, un manto color púrpura. Y acercándose a él, le decían:

35:16
El Pueblo y los Sumos Sacerdotes

«¡Salve, rey de los Judíos!»

35:41
CRONISTA

Y le daban bofetadas, Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

35:55
PONCIO PILATO

«Mirad, os lo sacó afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa».

36:10
CRONISTA

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

36:28
PONCIO PILATO

«¡He aquí al hombre!».

36:33
CRONISTA

Cuando lo vieron, los Sumos Sacerdotes y los guardias, gritaron:

36:43
Los Sumos Sacerdotes y los Guardias

«¡Crucifícalo, Crucifícalo!».

37:06
CRONISTA

Pilato les dijo:

37:10
PONCIO PILATO

«Lleváoslo vosotros, y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa alguna en él».

37:26
CRONISTA

Los Judíos les contestaron:

37:31
Los Judios

«Nosotros tenemos una ley y según esa ley, tiene que morir, por qué se ha hecho hijo de Dios».

38:03
CRONISTA

Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más. Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús:

38:22
PONCIO PILATO

«¿De dónde eres tú?».

38:26
CRONISTA

Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:

38:39
PONCIO PILATO

«¿A mí no me hablas?, no sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte».

39:00
CRONISTA

Jesús le contestó:

39:06
CRISTO

«No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti, tiene un pecado mayor».

39:32
CRONISTA

Desde este momento, Pilato trataba de soltarlo, pero los Judíos gritaban:

39:48
LOS JUDIOS

«Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey, está contra el Cesar».

40:15
CRONISTA

Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal. Y en el sitio que llaman «el enlosado», en hebreo «Gabbatha». Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los Judíos:

41:00
PONCIO PILATO

«He aquí a vuestro Rey».

41:03
CRONISTA

Ellos gritaron:

41:05
LOS JUDIOS

«¡Fuera!, ¡fuera!, ¡Crucifícalo!».

41:26
CRONISTA

Pilato les dijo:

41:31
PONCIO PILATO

«¿A vuestro Rey voy a crucificar?».

41:37
CRONISTA

Contestaron los Sumos Sacerdotes:

41:42
LOS SUMOS SACERDOTES

«No tenemos más Rey, que el César».

42:04
CRONISTA

Entonces, se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús y cargando Él mismo con la Cruz. Salió al sitio llamado de la «Calavera» que en hebreo se dice «Gólgota», donde lo Crucificaron. Y con Él a otros dos, uno a cada lado y en medio Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la Cruz. En él estaba escrito, «Jesús el Nazareno, el Rey de los Judíos». Leyeron el letrero muchos Judíos, porque estaba cerca el lugar donde Crucificaron a Jesús. Y estaba escrito en hebreo, latín y griego, entonces los Sumos Sacerdotes de los Judíos dijeron a Pilatos:

43:51
LOS SUMOS SACERDOTES

«No escribas «el Rey de los Judíos». Sino este ha dicho «soy el Rey de los Judíos».

44:21
CRONISTA

Pilato les contestó:

44:25
PONCIO PILATO

«¡Lo escrito, escrito está!».

44:29
CRONISTA

Los soldados, cuando Crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes. Una para cada soldado y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida todas de una pieza, de arriba a abajo. Y se dijeron:

45:10
SOLDADOS

«No la rasguemos, si no echemosla a suerte, a ver a quien le toca».

45:31
CRONISTA

Así se cumplió la Escritura, se repartieron mis ropas, y echaron a suerte mi túnica, esto hicieron los soldados. Junto a la Cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás y María la Magdalena. Jesús al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:

46:31
CRISTO

«Mujer ahí tienes a tu hijo».

46:43
CRONISTA

Luego dijo al discípulo:

46:50
CRISTO

«Ahí tienes a tu madre».

46:56
CRONISTA

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Después de esto sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura dijo:

47:23
CRISTO

«Tengo sed».

47:29
CRONISTA

Había allí un jarro, lleno de vinagre y sujetando una esponja empapada en vinagre, a una caña de hisopo se le acercaron a la boca. Jesús cuando tomó el vinagre dijo:

48:01
CRISTO

«Está cumplido».

48:12
CRONISTA

He inclinando la cabeza y entregó el espíritu.

Todos se arrodillan

49:09
CRONISTA

Los Judíos entonces, como era el Día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la Cruz el sábado. Porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraron las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas, al primero y luego al otro, que habían Crucificado con Él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas. Sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado y al punto salió sangre y aguan.

50:22
CRONISTA

El que lo vió, da testimonio y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura. No le quebraran un hueso y en otro lugar la Escritura dice: «mirarán al que traspasaron». Después de esto José de Arimatea que era discípulo de Jesús, aunque ocultó, por miedo a los Judíos. Pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemos, el que había ido a verlo de noche y trajo unas 100 libras de una mixtura de mirra y aloe.

52:09
CRONISTA

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos, con los aromas. Según se acostumbra a enterrar entre los Judíos. Había un huerto en el sitio donde lo Crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los Judíos era el Día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

℣.  Palabra del Señor
℟.  Gloria a Ti Señor, Jesucristo.

53:36
Comentarios: Don Álvaro de Juana:

Ahora escucharemos al Predicador de la Casa Pontificia, el Cardenal Rainiero Cantalamessa. Es tradicional que en este Viernes Santo, la Homilía no la pronuncie el Pontífice, el Santo Padre, sino que lo haga, Rainiero Cantalamessa. Creado Cardenal hace poco tiempo, en uno de los últimos Consistorios.

54:10
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

En el Relato de la Pasión, el Evangelista Juan, da especial importancia al Diálogo de Jesús, con Pilato. Y sobre él, queremos reflexionar algún minuto, antes de continuar con nuestra liturgia. Todo comienza con la pregunta de Pilato: «¿Eres tú el rey de los judíos?» (Jn 18,33). Jesús quiere que Pilato entienda, que la pregunta es más seria de lo que cree. Pero que tiene un significado sólo, si no repite simplemente una acusación de otros. Por eso pregunta a su vez: «¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?».

54:59
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Trata de llevar a Pilato a una visión más elevada, le habla de su Reino, un Reino que no es de este mundo. El Procurador sólo entiende una cosa, que no se trata de un reino político. Si se quiere hablar de religiones, él no quiere entrar en este tipo de asuntos. Por eso pregunta con un toque de ironía: «Entonces, ¿tú eres Rey?» «Jesús respondió: Tú lo dices: yo soy rey» (Jn 18,37). Al declarar que es Rey, Jesús se expone a la muerte. Pero en lugar de disculparse, negándolo lo afirma fuertemente.

55:48
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Revela su origen superior, vine al mundo, por lo tanto misteriosamente existía antes de la vida terrenal. Viene de otro mundo, vino a la tierra, a ser testigo de la verdad. Trata a Pilato como un alma, que necesita luz y verdad y no como a un juez. Se interesa en el destino del hombre, Pilato, más que en el suyo personal. Con su llamada a recibir la verdad, quiere inducirle a entrar en sí mismo. A mirar las cosas con un ojo diferente, a colocarse por encima de la contienda momentánea, con los Judíos. El Procurador Romano, capta la invitación que Jesús le dirige.

56:54
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Pero sobre este tipo de especulaciones, es escéptico e indiferente. El Misterio que barrunta en las palabras de Jesús le da miedo, y prefiere terminar la conversación. Murmura dentro de sí, escogiéndose de hombros, «¿Que es la verdad?» y sale del pretorio. Que actual, es esta página del Evangelio, incluso hoy, como en el pasado, el hombre se pregunta: «¿Que cosa es la verdad?».

57:35
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Pero como Pilatos, da la espalda distraídamente al que dijo: «He venido al mundo para dar testimonio de la verdad» y «¡Yo soy la Verdad!» (Jn 14,6). A través de internet, he seguido innumerables debates sobre religión y ciencia, spbre fe y ateísmo. Una cosa me ha llamado la atención, horas y horas, de diálogo, sin mencionar nunca, el nombre de Jesús. Y si la parte creyente, a veces, se atrevía a nombrarlo y aducir el hecho de su resurrección de entre los muertos. Inmediatamente se trataba de cerrar el discurso, no pertinente al tema.

58:29
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Todo sucede «etsi Christus non daretur»: como si nunca hubiera existido en el mundo un hombre llamado Jesucristo. Cual es el resultado de todo esto. La Palabra Dios, se convierte en un recipiente vacío, que cada uno puede llenar a su antojo. Pero precisamente por esta razón, Dios se preocupó, por dar un contenido a su nombre mismo. «El verbo se hizo carne, la verdad se ha hecho carne». De ahí, el arduo esfuerzo por dejar a Jesús fuera del discurso sobre Dios. Y Él quita al orgullo humano, cualquier pretexto para decidir él lo que Dios es.

59:31
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Ah, ciertamente, Jesús de Nazaret, se objeta, pero sí algunos duda si ha existido. Un conocido escritor inglés del siglo pasado, conocido por el gran público, por ser el autor del ciclo de novelas y películas «El Señor de los Anillos». John Ronald Tolkien en una Carta, dió esta respuesta a su hijo que le presentaba esta misma objeción. Se necesita una sorprendente voluntad de no creer, para suponer que Jesús nunca existió. O que no dijo las palabras que se le atribuyen, pues son imposibles de inventar, por cualquier otro ser en el mundo.

01:00:35
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

«Antes de que Abraham existiera, Yo Soy (Jn 8,58). «Y el que me ve a Mí, ve al Padre» (Jn 14,9), como estas palabras. La única alternativa a la verdad de Cristo, agregaba el escritor, es que se trata de un caso de megalomanía de mente y fraude gigantesco. Podría tal caso sin embargo, resistir 20 siglos de feroz crítica, histórica y filosófica, y producir los frutos, que ha producido. Hoy se va más allá del escepticismo de Pilato, hay quien piensa que ni siquiera se debe uno, plantear la pregunta: «¿qué es la verdad?» Porque la verdad, simplemente no existe.

01:01:32
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Todo es relativo, nada es cierto. Pensar lo contrario, es una presunción intolerable. Ya no hay espacio para las grandes narraciones sobre el mundo y la realidad. Incluidos aquellos sobre Dios y sobre Cristo. Hermanos y hermanas ateos, agnósticos o todavía en búsqueda, si hay alguien escuchando. No es un pobre predicador como yo, quien ha pronunciado las palabras, que estoy a punto de pronunciar. Él es uno de vosotros, uno a quien muchos de vosotros admiráis, de quién escribíis y de quien tal vez también os consideráis de alguna manera discípulos y continuadores, Søeren Kierkegaard.

01:02:28
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

El iniciador de la corriente filosófica del Existencialismo. Dice: «se habla mucho de miserias humanas, se habla mucho de vidas desperdiciadas. Pero desperdiciada es solo la vida de ese hombre, que nunca se dio cuenta, porque nunca tuvo en el sentido más profundo la impresión de que hay un Dios. Y que él, precisamente, él, su yo, está ante este Dios. Se dice: «hay demasiada injusticia, demasiado sufrimiento en el mundo, como para creer en Dios». Es cierto, pero pensemos, en cuanto más absurdo y desesperanzador, intolerable, se vuelve el mal, que nos rodea, sin fe, en un triunfo final del bien.

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El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

La Resurrección de Jesús de entre los muertos, que Celebraremos dentro de dos días, es la promesa y la garantía cierta, de que este triunfo tendrá lugar porque ya ha comenzado con él. Si tuviera el coraje del Apóstol San Pablo, también yo debería gritar: «¡Os lo ruego, dejaos reconciliar con Dios¡» (2 Cor 5,20). No desperdiciéis tampoco vuestra vida, no abandonéis este mundo, como Pilatos salió del pretorio, con esa pregunta en suspenso: «¿qué es la verdad?». Es demasiado importante, se trata de saber, si hemos vivido para algo o en vano.

01:04:23
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

El diálogo de Jesús con Pilatos, ofrece sin embargo la ocasión para otra reflexión. Dirigida esta vez a nosotros los creyentes y hombres de Iglesia, no a los de fuera. «¡Tu gente y tus Sacerdotes me han entregado!»: Gens tua et pontifices tradiderunt te mihi (Jn 18,35). Los hombres de tu Iglesia, tus Sacerdotes, te han abandonado. Han descalificado tu nombre, con crímenes horrendos y deberíamos ¿seguir creyendo en Tí, todavía? También a esta terrible objeción me gustaría responder con las palabras que el mismo escritor recordado, escribía al hijo:

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El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Nuestro amor se podrá enfriar y nuestra voluntad rasguñar, por el espectáculo de las deficiencias, la locura y los pecados de la Iglesia y sus Ministros. Pero no creo, que quien ha creído de verdad, una vez, abandone la fe por estas razones. Y menos aún quien tiene algún conocimiento de la historia. Esto es cómodo, porque nos empuja a apartar la vista de nosotros mismos y de nuestras faltas y encontrar un chivo expiatorio. Creo que soy tan sensible a los escándalos, como lo eres tú y cualquier otro Cristiano, lo escribía Tolkien a su hijo.

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El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

He sufrido mucho en mi vida, a causa de Sacerdotes ignorantes, cansados, débiles y a veces incluso malos. Por lo demás será de esperar un resultado de este tipo, comenzó antes de la Pascua, con la traición de Judas. La negación de Pedro, la huida de los Apóstoles. ¿Llorar entonces?, -sí-, recomendaba Tolkien a su hijo, pero por Jesús. Por lo que debe soportar, antes que por nosotros. Lloramos, agregamos hoy, con las víctimas y por las víctimas, de nuestros pecados. Una conclusión para todos los creyentes y no creyentes, este año Celebramos la Pascua, no con el sonido alegre de las campanas, sino con el ruido en nuestros oídos de bombas y explosiones no lejanas de aquí.

01:07:19
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Recordemos lo que Jesús respondió una vez, a la noticia de la sangre que Pilato había hecho correr y del derrumbe de la torre de Siloé: «Si no os convertíis, todos pereceréis de la misma manera» (Lc 13,5). Si no cambiáis vuestras lanzas en guadañas, vuestras espadas en arados (Is 2,4) y vuestros misiles en fábricas y casas, ¡todos pereceréis de la misma manera! Los acontecimientos nos han recordado de repente algo, los arreglos del mundo cambian de un día para otro. Todo pasa, todo envejece, todo, —no sólo «la bendita juventud»—, falla.

01:08:14
El Cardenal Mons. Rainiero Cantalamessa
Predicador de la Casa Pontificia

Sólo hay una forma de escapar de la corriente del tiempo que arrastra todo detrás de sí: ¡pasar a lo que no pasa! ¡Pon tus pies en tierra firme! Pascua significa paso, tránsito. Tengamos todos este año una verdadera Pascua: Venerados Padres, hermanos y hermanas: ¡pasemos a Aquel que no pasa! ¡Pasemos ahora con el corazón, antes de pasar un día con el cuerpo!

I.  Oremos hermanos por la Iglesia Santa de Dios.

01:11:32
El Diácono:

Para que el Señor le dé la paz
la mantenga en la unidad
la proteja en toda la tierra
y a todos nos conceda una vida

confiada y serena
para gloria de Dios,
Padre Todopoderoso.

Oremos en Silencio.

01:12:14
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
que en Cristo manifiestas tu gloria
a todas las naciones

vela solicito por la Obra de tu Amor
para que la Iglesia extendida
por todo el mundo, persevere

con Fe inquebrantable
en la Confesión de tu Nombre
por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.

II.  Oremos por el Santo Padre el Papa Francisco

01:12:35
El Diácono:

Para que Dios que lo llamó
al Orden Episcopal,
lo asista y proteja
para bien de la Iglesia
como guía del Pueblo Santo de Dios.

Oremos en Silencio.

01:13:15
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
Sabiduría que rige el universo
escucha a tu familia en oración
y custódiame con tu bondad

a mí indignó siervo tuyo
para que el Pueblo Cristiano
confiado por tu providencia

a mi cuidado pastoral
progrese siempre en la Fe .
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.

III.  Por todas las Órdenes y Grados de los Fieles

01:13:35
El Diácono:

Oremos por todos los Obispos, Presbiteros y Diáconos y por todo el Pueblo Santo de Dios

Oremos en Silencio.

01:14:03
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
cuyo Espíritu Santifica y Gobierna
todo el cuerpo de la Iglesia
escucha las súplicas que te dirigimos
por tus Ministros

para que con la ayuda de tu Gracia
todos te sirvan con fidelidad.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.

IV.  Oremos por los Catecúmenos

01:14:24
El Diácono:

Para que Dios Nuestro Señor
les abra los oídos del espíritu
y la puerta de la misericordia
de modo que recibida la remisión

de todos los pecados
por el baño de la regeneración
sean incorporados
a Jesucristo Nuestro Señor.

Oremos en Silencio.

01:15:06
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
Que hace es fecunda tu Iglesia
dándole constantemente nuevos hijos
acrecienta la Fe y la Sabiduría

de los Catecúmenos
para que al renacer
en la fuente bautismal

sean contados
entre tus hijos de adopción.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.

V.  Oremos por todos aquellos hermanos que creen en Cristo.
V.  Oremos por la Unidad de los Cristianos.

01:15:35
El Diácono:

Para que Dios Nuestro Señor
asista y congregue en una sola Iglesia
a cuantos viven de acuerdo con la verdad.

Oremos en Silencio.

01:15:57
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
que va reuniendo a tus hijos dispersos
y velas por la unidad ya lograda
mira con amor a la grey de tu hijo

para que la integridad de la fe
y el vínculo de la caridad
congregue a los que consagró
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.

VI.  Oremos también por el Pueblo Judío.

01:16:25
El Diácono:

El primero a quien habló el Señor Dios Nuestro
para que acreciente en ellos
el amor de su nombre
y la fidelidad a la Alianza.

Oremos en Silencio.

01:16:48
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
que confíaste tus promesas a Abraham
y su descendencia, escucha con piedad
las súplicas de tu Iglesia

para que el pueblo de la primera Alianza
llegue a conseguir en plenitud la redención.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.


VII.  Oremos también por los que no creen en Cristo.


01:17:15
El Diácono:

Para que iluminados por el espíritu santo
encuentren el camino de la salvación.

Oremos en Silencio.

01:17:35
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
concede a quienes no creen en Cristo
encontrar la verdad
al caminar en tu presencia

con sincero corazón y a nosotros
deseosos de ahondar
en el misterio de tu vida
ser ante el mundo testigos

más convincentes de tu amor
y crecer en la caridad fraterna.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.


VIII.  Oremos también por los que no conocen a Dios.


01:18:10
El Diácono:

Para que merezcan llegar a Él
por la rectitud y sinceridad de su vida.

Oremos en Silencio.

01:18:27
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
que creaste a todos los hombres
para que deseándote siempre te busquen
y cuando te encuentren descansen en ti

concédeles en medio de sus dificultades
que los signos de tu amor
y el testimonio de las buenas obras
de los creyentes, los lleven al gozo

de reconocerte como el único Dios verdadero
y padre de todos los hombres.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.


IX.  Oremos también por los Gobernantes de todas las Naciones.


01:19:08
El Diácono:

Para que Dios Nuestro Señor
según sus designios los guíe
en sus pensamientos y decisiones
hacia la paz y libertad
de todos los hombres.

Oremos en Silencio.

01:19:29
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
en tu mano están los corazones
de los hombres y los derechos
de los pueblos mira con bondad

a los que nos gobiernan
para que en todas partes se mantengan
por tu misericordia

la prosperidad de los pueblos
la paz estable y la libertad religiosa
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.


X.  Oremos por los Pueblos destruidos por las atrocidades de las guerras.


01:20:02
El Diácono:

Para que sus lágrimas
y la sangre de las víctimas
no sean esparcidas en vano

sino que aceleren una era de paz
que brote de las llagas
gloriosas de Jesucristo.

Oremos en Silencio.

01:20:25
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Misericordioso y Fuerte
que aniquila las guerras
y abajas a los soberbios
aleja lo más rápido posible

de la humanidad los horrores
y las lágrimas, para que todos podamos
ser llamados verdaderamente hijos de Dios.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.


XI.  Oremos queridos hermanos a Dios Padre Todopoderoso.


01:20:56
El Diácono:

Para que libre al mundo
de todos los errores
aleje las enfermedades

destierre el hambre
abra las prisiones injustas
rompa las cadenas, conceda seguridad

a los caminantes, el retorno a casa
a los peregrinos, la salud a los enfermos
y la salvación a los moribundos.

Oremos en Silencio.

01:21:39
El Santo Padre - El Papa Francisco

Dios Todopoderoso y Eterno
consuelo de los afligidos
y fuerza de los que sufren
lleguen hasta ti las súplicas

de quienes te invocan en su tribulación
para que todos sientan en sus adversidades
el gozo de tu misericordia.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

℟.  Amén.


ADORACIÓN A LA SANTA CRUZ
Exposición de la Santa Cruz


Un diácono lleva la cruz desvelada en procesión a través de la Basílica, haciendo tres paradas.

En cada exhibición de la Cruz, el diácono canta:

01:22:37
El Diácono:

Mirad el Árbol de la Cruz,
donde estuvo clavada,
la Salvación del mundo.

01:23:05
La schola e l’assemblea:

Venid, a Adorarlo